Casi habiendo finalizado el retiro espiritual partimos muy temprano mañana de este convento. Las monjitas nos enseñaron a vivir con austeridad, a saber compartir un baño, a imaginar lo que se podría ver sin tener una ventana , a entrenar subiendo y bajando escaleras... y algo muy importante ...que el desayuno es algo de lo que se puede prescindir. La primera mañana desayunamos juntas con un pan y un queso. Los próximos días Betty ya sólita , tomo un café lavado, con pan sin queso. El segundo día ya no había con que untar el pan y al tercer día ni tazas pudo encontrar.
Por suerte ,más relajadas partimos para continuar el viaje con una gran sensación de paz y agradecimiento por tanta amabilidad de las monjitas.
Saturday, June 15, 2013
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